Introducción
Investigar sobre la vida y obra de Don José Vasconcelos Calderón, resulta una experiencia muy enriquecedora y gratificante. Conforme se profundiza en la revisión de su vida y obra, aparece más y más interesante: un personaje admirable. Ojalá que hoy en día México contara con un Vasconcelos, para que diera atención e importancia a la educación en todos los niveles académicos, desde el jardín de niños hasta la edad adulta, como lo hizo Don José en su tiempo con su estilo muy peculiar, a través de la Secretaría de Educación Pública y de la Universidad Nacional. Fue un hombre empeñado verdaderamente en transformar a la población estudiantil de México, y trabajó incansablemente para lograrlo.
Su lucha y preocupación por la educación de los más pobres fue contundente, no sólo para que adquirieran los conocimientos básicos, sino para que alcanzaran ciencia, arte y cultura. Un hombre caracterizado por la sencillez, enemigo de recibir homenajes, aun siendo toda una autoridad en materia de educación. Pretendo en este artículo enumerar datos sobre sus diferentes facetas: abogado, político, escritor, educador, funcionario público y filósofo. Presento estos datos en orden cronológico: fechas y acontecimientos que permitan tener una visión esquemática y a la vez completa, que permita conocer y admirar la vida y obra de este multifacético
personaje, gran hombre que México ha dado al mundo.
Las raíces, nacimiento, niñez, primera juventud
El terruño
Oaxaca, amén de destacar por su milenaria arquitectura, gastronomía, artesanías y folklore, ha visto nacer a grandes personajes de la historia, política, arte, cultura, literatura y ciencia.
Los abuelos paternos
Ambos de ascendencia española. Don Joaquín Vasconcelos fue un próspero comerciante de Oaxaca, todavía más identificado con España que con la incipiente nacionalidad mexicana (se hacía llamar Marqués de Monserrat). Había ayudado al joven Porfirio Díaz regalándole el texto escolar y el “barragán” de estudiante, aunque no lo consideró apto para admitirlo como dependiente en su comercio.
Doña Perfecta Varela (Mamá grande, a quien de cariño llamaban Gan) pertenecía a una familia de españoles que en Puebla se habían enriquecido con el cultivo de la cochinilla, hasta que los arruinó la industria alemana de la anilina. Como muchas otras familias españolas, la suya fue expulsada del país por el vicepresidente de México Valentín Gómez Farías, pero regresaron después de un breve exilio en Cuba.
El papel de la abuela Perfecta fue el de mantener las tradiciones, la religión y la gastronomía natal. Además, fue consuelo, compañía, y sostén: el lazo común de la familia. Durante el invierno padecía de neumonía y ataques de asma. Al envejecer se volvió más sana y muy lúcida. Los nietos solían rezar con ella sus devociones: en momentos difíciles prendían el cirio de “la Perpetua”. Y con frecuencia entonaban la oración conocida vulgarmente como “la Magnífica”, que en realidad es el canto que la Virgen María proclamó para agradecer a Dios todas los dones que le había concedido: “Magnificat anima mea Dominum…” y fue recogido en el capítulo 1 del evangelio de San Lucas, en los versículos 46-55.
Al regreso de un viaje de negocios José la encontró ya tendida, a sus 85 años. Según sus deseos fue enterrada en el Panteón Español. Durante la ceremonia en la capilla, la hermana y la esposa de José se encargaron de los rezos.
Carlos, Samuel y Soledad, hermanos de José, lloraron a su Gan, para ellos fue la única madre que conocieron. Desde su trabajo en la frontera, su padre escribió a José, agradeciéndole las muestras de cariño para el entierro de su madre.
Los abuelos maternos
Don Esteban Calderón, oaxaqueño y médico de profesión. Huyendo de Antonio López de Santa Anna se había exiliado en Nueva Orleáns, donde conoció y se unió a Benito Juárez. En 1857 dio refugio en su rancho de Tlaxiaco durante la guerra de Reforma, a Porfirio Díaz y a sus tropas, y le curó una herida; peleó contra los franceses, apoyó a Lerdo de Tejada y llegó a ser senador porfiriano. Después de enviudar, contrajo segundas nupcias en Tlaxiaco procreando una docena de hijos.
Doña Dolores Conde, era de familia de buen nivel económico. Se decía que eran tan ricos que sacaban la plata a asolear.
Los padres y los hermanos
La joven Carmen Calderón Conde, “después de algunos años de ir a Misa y estar en la ventana” se enamoró de “un pobre empleado de botica”, Ignacio Vasconcelos Varela, que pertenecía al sector ínfimo de la clase media. Ambos criollos puros, aunque Carmen rubia y pálida e Ignacio sanguíneo y robusto. Al poco tiempo contraen matrimonio en secreto, pese a que el senador Calderón se oponía a la relación y por supuesto a la boda.
Afortunadamente, y gracias a las influencias de general Vicente Mariscal, tío de Carmen, Ignacio Vasconcelos consigue un empleo de agente aduanal en Soconusco, frontera con Guatemala. Con motivo del trabajo de Ignacio, la nueva familia comenzará pronto a cambiar constantemente de residencia y acabará alejándose de sus ancestros.
José fue el segundo de los nueve hijos que procrearon Ignacio Vasconcelos Varela y Carmen Calderón Conde. El primogénito murió en Oaxaca, así que José quedó como el hermano mayor. Años después asumió con responsabilidad esa precedencia, pues ayudó a su padre a solventar los gastos relacionados con sus tres hermanas, dos hermanos y su abuela paterna.
De dos de sus hermanos sabemos algunos pormenores: Samuel se quejaba de todo y en todo hallaba algo que estaba mal; Carlos trabajaba en una papelera, era el consentido de José, era muy jovial, practicaba el atletismo y el box. A los 21 años se fue a Estados Unidos, donde José lo llegó a visitar.
En cuanto a sus hermanas, tenían muchas relaciones eclesiásticas. De la que más sabemos es de Mela, que “rezaba mucho”. A sus 21 años tomaría los hábitos religiosos en un Convento de Tacubaya. José consideró que aquello era “la misa del entierro de Mela”. Él no asistió, sólo su esposa y hermanas. José se quedo en casa considerando los pormenores de lo que él consideró un “nuevo desastre familiar: se fue al Convento y se despidió para siempre del mundo. Se va, pese a la oposición de toda la familia. Era el orgullo y la alegría de la familia”. Tenían la esperanza de que se arrepintiera y regresara a casa. José le enviaba recados fuertes: “ya está bien que esto termine Mela, como experiencia ya es bastante. Dime si hacen sobre ti la menor presión en el Convento y los denuncio”.
Concepción, también “metida en los hábitos monjiles” (según José), escribía desde España sólo en los aniversarios. Le decía a José: “supongo que te acordarás que tú cumplirás el deseo de mamá, manteniéndote fiel católico, para que todos podamos reunirnos en el cielo”. De Lola, sabemos que le encantaban los dulces.
27 de febrero de 1882
José María Albino Vasconcelos Calderón nace a las tres y media de la tarde en Oaxaca, ciudad capital del mismo estado, en la calle de Cochinilla, manzana 18, (ahora 20 de Noviembre 211). El general Mariscal fue su padrino de bautizo.
La vida familiar con moralidad, de clase media porfiriana giraba alrededor de la madre, quien inculcaba a los hijos los fundamentos cristianos.
Vasconcelos afirmaba que la base de la sociedad es la familia, institución donde se forjan y trasmiten los valores al individuo, pero a su vez la familia tiene una base sólida que es la madre.
El recuerdo materno y la religiosidad católica son dos cuestiones que impregnan la infancia de José y que a lo largo de los años se manifiestan en las diferentes facetas de su vida. Vasconcelos se recuerda frente a su madre que le lee y comenta el tomo de la Historia Sagrada. El Señor hizo al mundo de la nada, creando primero la luz, en seguida la tierra con los peces y las aves y el hombre. Un sólo Dios único, y la primera pareja en el Paraíso. Reconocer a Cristo, alabarlo: he ahí el propósito del hombre sobre la tierra. Recordará que muchas veces oyó decir a su madre: “José no olvides que hay un Dios todopoderoso y Jesucristo su único hijo. Lo demás se irá arreglando solo”.
1887
La familia Vasconcelos Calderón se traslada a Piedras Negras, Coahuila, por motivos de trabajo del padre, quien obtiene un empleo en la aduana de El Sásabe, en la frontera con Arizona. El niño José Vasconcelos (desde pequeño fue inquieto y muy observador) es inscrito en la escuela primaria de Eagle Pass, cruzaba el puente internacional para ir diariamente, ya que en Piedras Negras no había escuela.
El director de la escuela de Eagle Pass consideraba que la inteligencia de José era excepcional, por lo que le concede beca para la Universidad de Austin.
1888
En Piedras Negras transcurren los primeros recuerdos de infancia de José, mismos que describe en su libro Ulises criollo: “Acostumbran ir a misa todos los domingos y fiestas de guardar, además de la confesión y comunión por cuaresma y otras solemnidades, añadido a las oraciones de la mañana y de la noche. Cada tarde al oscurecer se reunían todos, incluyendo a los sirvientes para rezar el Rosario. Según el rezo avanzaba, crecía el fervor; las Ave Marías alcanzaban acentos de triunfo. Llegando a la letanía se entonaban alabanzas latinas: Mater dolorosa, mater misericordiae, refugium peccatorum, turris eburnea… Cada vez respondíamos: Ora pro nobis”.
Durante su estancia en el colegio, en Eagle Pass, el niño José entra en contacto con la historia de México, vista desde la perspectiva estadounidense. Aborda los pasajes de las guerras e intervenciones y la tristemente célebre y mitificada pérdida de más de la mitad del territorio nacional. José se enfrenta con sus compañeros a puñetazos para vengar la gran pérdida. El encontrarse en situación de minoría ante sus compañeros marcó decididamente su carácter y fue forjando cualidades personales que lo llevaron marcadamente a destacar entre los demás.
En este lugar del norte, se gesta un elemento clave que habrá de acompañar a José durante toda su vida: el nacionalismo.
1895
La familia sale de Piedras Negras y se instala temporalmente en la ciudad de México.
1897
A principios de año, Ignacio Vasconcelos recibió su nombramiento de contador o segundo jefe de la Aduana de Campeche, y la familia emprendió el viaje al sureste. Campeche se había amurallado contra los piratas, se defendía del país con su aislamiento geográfico. Puerto abierto al Caribe y al comercio internacional, principalmente europeo, apenas tenía débiles y difíciles lazos terrestres con las ciudades del interior. José cursa la secundaria en ese nuevo ambiente.
De aquellos años recuerda: “En Campeche me confesaba cada dos o tres meses, el confesor solo me decía ‘anda, reza un padre nuestro’… Desde niños mi mamá nos habituó al castigo del cuerpo como mortificación útil al alma. Y me recomendaba ofrecer molestias y dolores en desagravio de los pecados”.
1899
José se traslada a la capital, y se inscribe en la Escuela Nacional Preparatoria. Se hospeda con familiares paternos, quienes le llenaban de atenciones.
1905
Se instala por unos meses en Durango en donde obtiene el cargo de fiscal federal. Luego regresa a la Ciudad de México, es empleado en una notaría y posteriormente ingresa a laborar en el bufete jurídico Warner & Johnson.
1906
Sus inquietudes intelectuales encuentran cauce en el Ateneo de la Juventud, que lo ubica en la influencia de tres ilustres profesores de raigambre positivista: José María Vigíl, Justo Sierra y Ezequiel Chávez.
Se funda la revista Savia Moderna, que era heredada de las revistas Tiempos modernos y Azul de Rubén Darío. Sin embargo esta publicación tuvo una duración muy corta, porque sus integrantes poco a poco fueron abandonando los principios fundamentales del modernismo para adentrarse a un pensamiento más humanista y metafísico.
Se casa en Tlaxcala con Serafina Miranda, un poco presionado por su cuñado. Residen en la capital. Con ella procrearía a su primer hijo: José Ignacio, y más adelante a María del Carmen.
Recibe la noticia del fallecimiento de su madre: “me la dieron las señoritas Orozco, conocidas de mi mamá y dueñas de la pensión donde vivía, cerca del jardín de Santo Domingo. Extendieron ante mis ojos un telegrama que decía: Carmelita grave, no hay esperanzas”. La muerte de su madre marcó de manera decisiva su vida. Las últimas palabras que mencionó la señora Calderón fueron: “Díganle a Pepe que no se olvide de nuestra fe”. José decía: “Mi madre ha cumplido su tarea y se fue al cielo. Allí anda metida ya en luz como de luna”. Es así como Vasconcelos tiene su primer contacto con la muerte, esto le mueve a reordenar las cosas y las prioridades de su vida, se refugia en el estudio y su vocación por el conocimiento.
Primeros Pasos como abogado e intelectual
1907
Concluye sus estudios en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, donde obtuvo el título de Licenciado en Derecho en 1907. Una vez graduado, Vasconcelos rechaza el apoyo económico de su padre que quería ponerle un despacho.
En su tesis habló de tres leyes naturales del derecho: 1ª Ley del desarrollo de la energía, que sostiene el derecho de las personas al desarrollo de su energía y postulaba como ideal al individuo dinámico. La 2ª Ley de la justicia que hace referencia al concepto clásico de justicia como virtud cardinal. La 3ª Ley del equilibrio, que presenta a la naturaleza como orgánica. En síntesis: es la metafísica la que hacía el derecho, no la historia ni los estadios positivistas ni el contrato social.
·· 1908
Vasconcelos es un brillante abogado al servicio de empresas norteamericanas y visita a Porfirio Díaz para defender los intereses de sus clientes. El viejo dictador se conmovió al conocer al hijo de aquella Carmencita Calderón, que lo había cuidado y cambiado las vendas durante su curación y convalecencia en Tlaxiaco.
1909
Miembro y fundador del Ateneo de la Juventud inicia simbólicamente sus actividades el 26 de junio en el salón El Generalito del Antiguo Colegio de San Ildefonso, siendo su primer presidente Antonio Caso. Se dicta un ciclo de conferencias sobre el positivismo en México.
El 5 de septiembre nace su primogénito, José Ignacio.
Un grupo de jóvenes estudiosos, a los que bien puede aplicárseles el calificativo de los primeros intelectuales mexicanos, interesados en las letras, la cultura y en un cambio social, emprenden una batalla filosófica contra el positivismo, apoyados en Platón, Schopenhauer, Kant, Bergson, Poincaré, Nietzsche, Schiller y Croce, entre otros.
Condena la candidatura de Porfirio Díaz para presidente por su incapacidad para enfrentar los desafíos del futuro. Sin embargo, no creía en un derrocamiento violento del antiguo régimen.
Entrada en la vida pública de México
Vasconcelos, invitado por Francisco I. Madero en 1909, se unió a la campaña presidencial del coahuilense. Gracias a su dominio del inglés, representó al entonces Club Antirreeleccionista ante el gobierno de Estados Unidos. Un año después, el Club se convirtió en el Partido Nacional Antirreeleccionista, con Madero como candidato presidencial y José María Pino Suárez como candidato a la vicepresidencia. Madero y Pino Suárez se enfrentaron a Porfirio Díaz y a Ramón Corral en la muy debatida elección presidencial de 1910. Cuando ésta terminó en un escandaloso fraude, Madero convocó a un alzamiento político-militar con el así llamado Plan de San Luis, que inició la Revolución de 1910.
Este primer período de la vida pública de Vasconcelos es del que ha surgido, como una suerte de leyenda, la idea de que fue él quien acuñó el lema más célebre del maderismo: “Sufragio Efectivo, No Reelección”. Este lema, hasta la fecha es la rúbrica de los documentos oficiales de funcionarios del gobierno federal mexicano. Pero tiene su origen, sin embargo en el Plan de La Noria, encabezado por Porfirio Díaz contra Benito Juárez, en 1871. El genio de Vasconcelos radicó, sin embargo, en haber rescatado esa frase usada originalmente por el joven Porfirio como un ariete contra el anciano Juárez, cuando éste insistía en prolongar su permanencia en el poder.
Las simpatías al Plan de San Luis se multiplicaron. Esto dejó claro al anciano caudillo que no estaba en condiciones de mantenerse al frente del gobierno, a menos que deseara llevar a México por la ruta de una guerra civil o que las ambiciones norteamericanas, ya demostradas, pusieran en peligro nuevos territorios nacionales.
1910
Abogado de 28 años, se atrevió a atacar a Porfirio Díaz en la prensa, en un artículo titulado “La enfermedad del presidente”, donde describe que “el porfirismo es un cadáver y sólo hace falta enterrarlo”, concluyendo que el Partido Antirreeleccionista iba a ganar las próximas elecciones, porque era “dueño de un tesoro que no pueden arrebatar ancianos poderosos ni sicarios ni favoritos: el porvenir”. La policía intenta aprehenderlo pero logra escapar, se exilia en Nueva York, donde trabaja unos meses.
Frecuenta la biblioteca pública de Nueva York y documenta su futuro libro Estudios Indostánicos. También trabaja como traductor. Volvió a México unos meses después para celebrar el Centenario de la Independencia.
El 12 de septiembre pronuncia en el Ateneo de la Juventud una conferencia titulada “Don Gabino Barreda y las ideas contemporáneas”. Vasconcelos elogia a Barreda por implantar en México “los fundamentos de un sistema de pensar distinto del que había prevalecido en los siglos de dominación española y de catolicismo”.
Aquí es importante recordar que una de las características del porfiriato, para algunos el lado oscuro de éste, es justamente un cierto desdén por lo nacional mexicano, su fascinación por lo europeo, lo francés, lo alemán o, si nada de esto era posible, con lo estadounidense, como alternativa viable para alcanzar el progreso.
·· 1911
Conoce a Elena Arizmendi Mejía, mejor conocida como Adriana en Ulises criollo y La tormenta. Ella había organizado un ejército maderista de enfermeras para atender a los heridos revolucionarios, y se acercó a Vasconcelos como abogado por recomendación del presidente Madero.
En la insurrección de 1910-11 Vasconcelos funge como secretario y sustituto de Francisco Vázquez Gómez, agente confidencial de Madero en Washington, y fundador del Partido Constitucionalista Progresista.
Al triunfo de la revolución regresa Vasconcelos a México y abre nuevamente su despacho. Se reconoció su labor pro-iberoamericana en México y en América Latina donde fue visto como un maestro por estudiantes de varios países y por intelectuales de la talla de José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Halla de la Torre, de Perú.
Es nombrado presidente del Ateneo de la Juventud, desde donde propone, junto con todos sus miembros, la libertad de cátedra, la libertad de pensamiento y, sobre todo, la reafirmación de los valores culturales, éticos y estéticos en los que América Latina emergió como realidad social y política.
Fue designado codirector del periódico El antirreeleccionista por Felix Palavicini. Aunado al éxito en sus diferentes facetas, vive una noticia muy agradable, nace su hija María del Carmen. “A mi nueva hija la encontré preciosa, gordita y con una mirada inteligente que prometía todo lo que un padre puede soñar”.
1913
En febrero, culmina la decena trágica con la traición de Victoriano Huerta y el asesinato del presidente Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez. Después del golpe de Estado de Huerta se une al movimiento reivindicativo y Venustiano Carranza lo designa agente confidencial ante los gobiernos de Inglaterra y Francia, para tratar de evitar que éstos otorgaran ayuda financiera al nuevo dictador. Visita también España.
Luego de desempeñar algunas otras misiones en Canadá y Estados Unidos y de recibir el nombramiento para dirigir la Escuela Nacional Preparatoria, vertió algunas críticas sobre el proceder de Venustiano Carranza, quien muy molesto ordenó se le arrestara.
En noviembre-diciembre Pancho Villa toma Chihuahua y Ciudad Juárez. Vasconcelos se une al ejército constitucionalista.
Director de la Escuela Nacional Preparatoria, Rector de la
Universidad Nacional Autónoma de México, Secretario de
Educación Pública
1914
Derrotado Victoriano Huerta, Vasconcelos es nombrado por Venustiano Carranza, Director de la Escuela nacional Preparatoria, puesto al que renuncia a los pocos meses, por exigírsele obediencia incondicional a Carranza. Es encarcelado por órdenes del mismo, logra fugarse y se traslada a Aguascalientes, en donde acude a la convención militar.
Es nombrado Ministro de Instrucción Pública por el presidente provisional Eulalio Gutiérrez, electo en la convención de Aguascalientes. Se traslada a México con el nuevo gobierno para iniciar gestiones y organiza una célebre cena de fin de año, a la que asisten el cuerpo diplomático y los generales Emiliano Zapata y Francisco Villa.
1915
Viaja a Washington, comisionado por el presidente provisional General Eulalio Gutiérrez Ortiz para buscar en que los Estados Unidos no reconozcan a Villa ni a Carranza hasta que puedan celebrarse las elecciones. Surgen diferencias con Gutiérrez que llevan a Vasconcelos a declararse autoexiliado. Semanas después Eulalio Gutiérrez renuncia.
En octubre los Estados Unidos reconocen oficialmente el gobierno de Carranza. Desilusionado, Vasconcelos se va a la biblioteca pública de Nueva York, e inicia la redacción de varios libros.
·· 1916
Viaja a Cuba y publica en la Habana, “Pitágoras, una teoría del ritmo”. Acepta la invitación de la Universidad de San Marcos, en Perú, y viaja a ese país a dictar conferencias. Termina sus libros “Estudios Indostánicos y Prometeo Vencedor”.
·· 1917
El 5 de febrero se jura la nueva Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, en la Ciudad de Querétaro.
Vasconcelos renuncia a su puesto en Lima, y regresa a los Estados Unidos. Vive primero en Nueva York y después en California.
·· 1919
Asesinato de Emiliano Zapata.
Vasconcelos publica “Divulgaciones literarias”.
Apoya al Plan de Agua Prieta, que en su Artículo Primero cesa en el ejercicio del Poder Ejecutivo de la Federación a Venustiano Carranza Garza
Regresa a México tras la muerte de Carranza. Ese mismo año, en el mes de junio, el ya entonces Presidente interino de los Estados Unidos Mexicanos Don Adolfo de la Huerta, le nombró jefe del Departamento Universitario y de Bellas Artes.
·· 1920
“Yo no vengo a trabajar por la Universidad, sino a pedir a la Universidad que trabaje por el pueblo”. Estas palabras del discurso del rector Vasconcelos signan lo que fue su propósito en la rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Y es en este cargo cuando José Vasconcelos Calderón concibe el escudo de la Universidad Nacional e impone el lema que hasta hoy la distingue: “Por mi raza hablará el espíritu”, aunque el lema original era “Por mi raza hablará el Espíritu Santo”, como él mismo aclaró en su obra “En el ocaso de mi vida”: explicó ahí que el espíritu al que se refería era el Espíritu Santo, pero que ante las leyes laicistas vigentes en el país en aquellos años, prefirió omitir la última palabra. Según enseña la teología católica, Dios ha revelado el misterio de la Santísima Trinidad: hay un único Dios verdadero, que al mismo tiempo es tres personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Así pues, el lema de nuestra máxima Casa de Estudios conjuga sabia y pacíficamente el afán de verdad de la Nación mexicana y los pueblos latinoamericanos, con la fe sobrenatural de sus seculares raíces católicas.
José Vasconcelos dotó a la Universidad de su actual escudo, en el cual el águila mexicana y el cóndor andino, cual ave bicéfala, protegen el despliegue del mapa de América Latina, desde la frontera norte de México hasta el Cabo de Hornos, plasmando la unificación de los iberoamericanos: nuestro continente nuevo y antiguo, predestinado a contener una raza quinta, la raza cósmica, en la cual se fundirá y se consumará la unidad. El lema que anima a la Universidad Nacional, “Por mi raza hablará el espíritu”, revela la vocación humanística con la que fue concebida. José Vasconcelos, asumió la rectoría en 1920, en una época en que las esperanzas de la Revolución aún estaban vivas, había una gran fe en la Patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. “Se significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima”, explicó el Maestro de América al presentar la propuesta. Más tarde, precisaría: “Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, toscamente y con una leyenda: Por mi raza hablará el espíritu, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión”.
Eximió a los alumnos pobres del pago de cuotas; estableció el concurso por oposición para designar a los catedráticos; logró que los talleres gráficos de la Nación pasaran a depender de la Universidad; creó comedores universitarios; construyó al aire libre un teatro para 25,000 personas.
La Universidad Nacional Autónoma de México también cuenta con su himno. A través de la música, los propios universitarios han exaltado los valores y el orgullo de pertenecer a la máxima Casa de Estudios, escrito por Romeo Manrique de Lara y musicalizado por Manuel M. Bermejo.
·· 1921
Se inicia la construcción del edificio de la Secretaría de Educación Pública. Además, inicia un ambicioso programa de intercambio educativo y cultural con otros países americanos, las llamadas embajadas culturales, que llevaron a algunos de los más brillantes estudiantes mexicanos de la época a entrar en contacto a edad temprana con Argentina, Brasil, Colombia, Perú y otros países de América Latina.
Su espíritu iberoamericano, expresado en su obra literaria, queda también reflejado en la propuesta al Consejo Universitario, en abril de 1921, del escudo que la UNAM ostenta hasta la fecha y en el que plasma su convicción de que los mexicanos deben fundir su propia patria, con la gran patria hispanoamericana como una nueva expresión de los destinos humanos.
Renuncia a la rectoría de la Universidad Nacional y protesta como primer Secretario de Educación Pública.
1923
Es nombrado Maestro de la Juventud por los estudiantes de Colombia, Perú y Panamá.
Se desarrollan y amplían las misiones culturales en toda la República mexicana, logrando despertar en los artistas e intelectuales que le acompañan, un verdadero espíritu de ciudadanía y participación social.
Vasconcelos nunca se preocupaba por avisar a las autoridades del lugar que visitaría, en buena medida porque le desagradaba ser motivo para que los municipios convocaran a la banda municipal, y que las filas de estudiantes primarios y el contingente indio fueran acarreados a la fuerza para recibirlo. Disfrutaba de la sorpresa de llegar de incógnito al pueblo y sacar los libros de la cajuela de su carro, encaminarse a la escuela o el ayuntamiento, darse a conocer allí y decir “aquí les traigo esto quel es hacía falta”.
Un día, esta técnica de ocultación y de sorpresa condujo a Vasconcelos a la cárcel de Lerma, en el Estado de México. En aquel entonces en esa ciudad andaba merodeando una banda de malhechores que, envalentonados, habían amenazado con instalarse en el ayuntamiento de Lerma y gobernar desde allí la población.
Durante esta visita a Lerma “sin previo aviso” para llevar libros, Vasconcelos llegó al pueblo y abrió su cajuela para comenzar a sacar los paquetes de textos que entregaría al ayuntamiento. Mientras se disponía a ello, un guardia de la policía lo vio y sospechó que él formaba parte de la banda de malhechores y que de su cajuela sacaría un arsenal de armas. El guardia dio la voz de alarma y sin más explicación fue guiado a punta de fusil hasta la cárcel del lugar. Después de una disputa verbal y aclarado el malentendido, Vasconcelos fue puesto en libertad. A pesar de esta mala experiencia, Vasconcelos siguió “cayendo de sorpresa” para entregar libros por todo México.
·· 1924
Convoca a una campaña nacional contra el analfabetismo. Presenta el proyecto de ley para la creación de la Secretaría de Educación Pública
Con José Vasconcelos al frente de la SEP, México fue el primer gobierno que llevó
cuentos infantiles a los niños, seguido después por Rusia; además de que instituyó
Radio Educación.
Al inicio de su gestión en la Secretaría de Educación Pública existían 339 escuelas
primarias, incluyendo 157 de carácter privado. Para 1959, año de su muerte, ya se
contaba con más de 3400 primarias públicas.
Fue el primero en implementar la biblioteca móvil, que consistía en que a través
de un burro se hacían llegar unos 50 libros a las comunidades más alejadas del país
para que sus habitantes pudieran leerlos.
Al frente de la Secretaría de Educación Pública, Vasconcelos contó con amplio
apoyo que se reflejó en el presupuesto otorgado a educación por el gobierno del presidente
Álvaro Obregón (alrededor del 15 por ciento del producto interno bruto). Creó
en esta dependencia los departamentos Escolar, Bellas Artes, y Archivos. Durante su
gestión se impulsaron las bibliotecas (671 en el país), la edición de libros, sobre todo
de clásicos, de revistas como El Maestro, de gran trascendencia para la actualización
permanente del magisterio. Invitó a trabajar en México a grandes personalidades de
la cultura latinoamericana como Gabriela Mistral y Pedro Henríquez Ureña.
Entre otras acciones, inició con el proyecto de desayunos escolares; amplias campañas
de alfabetización; impulsó la educación artística y la educación en el trabajo,
además de fomentar el deporte y la higiene.
Es nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de México, por
la de Chile, la de Guatemala y otras latinoamericanas. Se convierte en miembro de El
Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua.
Renuncia al cargo de Secretario de Educación Pública.
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